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A la ciudad de las palmeras le corresponde, en esta
ocasión, formar parte de la serie de fascículos de Tradiciones de
Guatemala que Prensa Libre viene publicando desde hace algunas
semanas. Este departamento, Escuintla, posee su mayor riqueza en su
patrimonio agrícola y ganadero.
Esto indica que las artesanías populares no son fuente significativa
de ingresos o de atractivo turístico, a excepción de los tejidos de
algodón, artículos para la pesca, muebles y juguetes de madera, así
como accesorios elaborados con objetos procedentes del mar.
Por encontrarse en una región de actividad marítima, las playas
de algunos municipios de Escuintla son visitadas por millares de
personas, quienes adem·s de disfrutar de las delicias del mar,
suelen recorrer los lugares de diversión y adquirir variedad de
productos agrícolas.
En cuanto a su cultura espiritual, la región posee narradores de
historias, llamados "cuenteros o palabreros", ancianos que conocen
la sabiduría de su pueblo y las tradiciones e historias que repiten
a quienes prestan oído a sus relatos y cuentos populares,
especialmente de animales, santos, personajes animísticos y bandidos
maravillosos.
Escuintla es una de las regiones más fértiles y ricas de
Guatemala e incluso de Mesoamérica. Ubicado entre la cadena
volcánica que corre por la costa sur guatemalteca y el Océano
Pacífico, permite que los abanicos pluviales de tierra volcánica,
conviertan esta región en una de las de mayor productividad para la
agroindustria.
Desde la época prehispánica, este territorio era considerado como
poseedor de las tierras de mayor abundancia. Sirvió, además, como
callejón de paso para los habitantes del altiplano central mexicano,
que emigraron al sur de Mesoamérica a finales del siglo XIII, en
particular el pueblo pipil que constituyó parte de su población
originaria. Su elevada población indígena prehispánica y estar
ligado indisolublemente a la conquista de Guatemala, la población de
Escuintla, por su proceso histórico, se encuentra altamente
mestizada a excepción del municipio de Palín (poqomam) y de Santa
Lucía Cotzumalguapa, con alguna presencia de la etnia kaqchikel.
El proceso histórico y su desarrollo socioeconómico, han hecho de
Escuintla un manto propicio para el surgimiento y permanencia de
tradiciones orales de tipo occidental muy antiguas, pero que también
conservan el sustrato de la ancestral población prehispánica en la
mayoría de los municipios del departamento.
No obstante, los legados tradicionales orales se encuentran
altamente resemantizados e hibridizados, por lo que es imposible
separar las herencias históricas. Más aún, en nuestros días esta
tradición se ve afectada por el alto desarrollo socioeconómico del
departamento, convertido casi en una extensión de la ciudad de
Guatemala.
Las tradiciones orales escuintlecas, como en toda Guatemala, surgen
durante actividades muy particulares; se recrean en velorios, "cabos
de novenas" y sirve también como recurso de diversión en los
cañaverales, los ingenios de caña, así como en los cafetales.
Los cuentos y leyendas que se narran en esas ocasiones, tienen como
función romper el tedio de los días calurosos y la monotonía de los
oficios campestres, así como en las labores de ganadería, tal es el
caso de Guanagazapa, en donde los vaqueros y peones se reunen en los
corredores de las casas a "contar cosas y cuentos", o como sucede en
la Gomera y Nueva Concepción, que se sientan a la vera de la
carretera, bajo los frondosos árboles para narrar y escuchar
historias y tradiciones orales.
En la región existen dos tipos de narradores de historias.
Ninguno de ellos recibe un nombre particular, pero en la mayoría de
municipios de Escuintla se les reconoce como "cuenteros" o
"palabreros". Estos tipos de "cuenteros" son, por un lado, los
ancianos que "saben todala sabiiduría de su pueblo" y tienen una
gran habilidad para narrar historias; son llamados a los velorios y
"cabos de novena" para "entretener a la gente, contar cuentos y
chistes para que el muerto no se vaya triste de la tierra" como se
afirma en Masagua. Y por otro lado, las personas de edad madura que
saben tradiciones orales y las repiten cotidianamente.
Dos cuenteros de extraordinaria versatilidad de Escuintla son don
Oswaldo Alfaro, guardián de la cofradía de las ánimas de la ciudad
de Escuintla, y don Antonio Ramírez (Tío Chío o Don Conejo), del
barrio de San Pedro, del que se dice que "rara vez falta a un
velorio o cabo de novena en todo el departamento de Escuintla".
Sobresalen también don Reginaldo Marín Paraíso, de Tiquisate, y doña
Zoila Higueros, de Siquinalá.
En los municipios de herencia maya, los contadores de historias
reciben el nombre de Aj Q'ij, en Palín y Ajtzij Winäq en los altos
de Santa Lucía Cotzumalguapa, de herencia kaqchikel.
Los primeros se localizan en todo el departamento, ya que la
población es altamente hibridizada, pero su ascendencia es
occidental. Se conservan muchas formas literarias antiguas, tanto
medievales como renancentistas y que de tanto repetirse se han
vuelto guatemaltecas.
Entre las formas literarias de mayor vigencia se encuentran, la
literatura oral en prosa, como leyendas, mitos, casos y cuentos
populares de todo tipo; en literatura oral en verso abundan coplas,
corridos, décimas, ancestrales romances y romancillos, muchas veces
con ecos de literatura morisca y árabe medieval.
Por ser Escuintla una región de advocación franciscana, el culto a
la Virgen de Concepción es muy arraigado, por lo que el teatro
popular guatemalteco y las loas, se representan al paso de los
rezados, como una dramaturgia popular realizada durante el mes de
diciembre. Sin embargo, estas auténticas compañías de teatro
tradicional no son oriundas de Escuintla, sino provienen de Ciudad
Vieja, del departamento de Sacatepéquez.
Esta región costeña es una de las áreas guatemaltecas en donde
los cuentos populares de todo tipo perviven con extraordinaria
proliferación. Entre los cuentos maravillosos, en Masagua, se narra
el encanto del guardacamino: se cuenta que en el pueblo había un
hombre que estaba muy enamorado de una muchacha que no le hacía
caso. Una noche, del día de San Juan, ella salió a los cañaverales
cercanos a la población, se sentó, se quitó el pañuelo de la cabeza
y lo puso frente a él; entonces apareció un pajarito que cantaba muy
triste, llamado guardacamino y "que grita tan triste como ánima en
pena" como dicen en La Democracia y San Vicente Pacaya. El ave
cantando y llorando caminó sobre el pañuelo y empezó "a lanzar un
baile raro". El hombre se asustó, pero agarró el pañuelo, y a partir
de ese momento las mujeres lo perseguían, "le caían como moscas". El
siempre llevaba el pañuelo amarrado al cuello o en el mango de
machete y las mujeres siempre lo buscaban.
En el municipio de San José está muy arraigado el cuento del
Pitío o como le llaman en La Gomera, "de la Flor del Aguilar", trata
de un rey que se enfermó y mandó a sus hijos en busca de una flor
maravillosa, la Flor del Aguilar que lo curaría. Los tres hijos
salieron a buscarla, pero fracasaron a excepción del más pequeño que
fue muerto por sus hermanos y enterrado en un cañaveral en
Escuintla. El rey se recuperó, pero un "pitío" o flauta de caña, le
advirtió al soberano lo que sus hijos habían hecho. Entonces se
entristeció, castigó a los hijos mayores y Dios le permitió que su
hijo menor resucitara y gobernara al pueblo de Masagua con toda
justicia.
Cuentos de esta naturaleza están presentes en Iztapa, Guanagazapa y
Nueva Concepción. En Tiquisate tiene mucha influencia el cuento de
Rosa Flor y Blanca Flor, de ascendencia medieval. En Escuintla Don
Chío relata, en las noches de velorio, cuentos de los más hermosos
de la narrativa tradicional guatemalteca, como lo son "La princesa
que cuidaba coches" y "El valiente Ricardo".
Los cuentos de animales son abundantes en el departamento, tales
como Tío Conejo, Tío Coyote y otros animales como la taltuza,
tacuacines, caballos y toros maravillosos revestidos de oro que
cuidan el encanto de los cerros y las tomas de agua.
También están presentes los cuentos de bandidos maravillosos de
Pedro Urdemales, como se le llama en Escuintla, Pedro Ardimales en
Tiquisate, Pedro Tecomate en Palín y Pedro el Malo en Guanagazapa.
Los cuentos religiosos son muy apreciados en Escuintla, de tal
manera que los santos populares viven y conviven con la población:
en Santa Lucía Cotzumalguapa. San Antonio es un cura del barrio
central que encuentra las cosas perdidas y ayuda a las "niñas" a
conseguir novio. En San Vicente Pacaya, San Francisco se pasea a
caballo y bendice a "las bestias del campo". En Iztapa, San Isidro
es un pescador que está en el mar todos los días, para recoger
diariamente los peces y la lluvia en invierno.
En las costas de Nueva Concepción, San Juan es un ganadero que se
aparece con sus caballos y toros que tiene en potreros encantados,
donde crece zacate que nunca se acaba. En cada esquina del potrero
se levanta un amate y una hierbabuena, que florecen sólo la noche
del día de San Juan. En La Gomera, Santa Ana es una comadrona que
vive en el centro del pueblo, y que ayuda a las señoras "que van a
dar a luz, pero que les cuesta mucho". Ella se aparece para que
alumbren sin dolor, como lo hizo "cuando se compuso la Virgen
María".
Se dice que en las grutas de San Pedro Mártir, San Pedro viene a
bañarse a sus aguas termales. En Palín, aseguran que como San Pedro
ha caminado mucho desde siempre, "viene a descansar sus pies" en
estas aguas milagrosas. En Escuintla, los "cuenteros" aseguran que
quien se aparece en las grutas es el Judío Errante. Muchos moradores
de La Gomera afirman que lo han visto en lo más profundo de las
cuevas.
Las loas se representan en Escuintla, Siquinalá, el ingenio
Pantaleón durante los días de la zafra. En la aldea Los Tarros, las
loas son numerosas al paso del rezado de la Virgen de Concepción, a
partir del día 8 de diciembre de cada año.
En cuanto a las leyendas abundan las animísticas; es famoso el
Sombrerón, pero aún más el Cadejo, que es muy conocido en Escuintla,
La Gomera y Masagua. Narran que es un perro negro y lanudo que cuida
a los bolos en los potreros, los cañaverales, los patios de café y
cerca de las vías férreas. En Tiquisate se cuenta que el Cadejo no
permite que los bolos se queden tirados en la línea del tren. Los
arrastra y los encuneta para que no les pase el tren encima.
La Siguanaba es un personaje de extraordinaria vigencia en todo el
departamento. En Escuintla, por su propio desarrollo económico, los
aparecidos y ánimas en pena se han adaptado a las nuevas
condiciones. Así, en La Democracia se asegura que la Siguanaba "es
una mujer con cara de caballo que se le sube a uno en la moto cuando
va para la costa y lo saca del camino". En Siquinalá los conductores
de furgones se quejan que al manejar "una mujer vestida blanco se
les sube a la cabina y los hace meterse entre las cañas".
También cuentan que en los carretones que transportan la caña,
aparecen los Tzipitíos que se chupan el jugo de las cañas cortadas y
éstas se "shuquean", por eso en Tiquisate todos los carretones
"llevan trapos rojos" para ahuyentarlos.
En Escuintla se dice que durante las tardes, las golondrinas inundan
los árboles de los parques y los alambres del tendido eléctrico, no
son más que las almas de los abuelos que "vienen de visita para ver
como se están portando sus gentes". Por eso es que hay tantas
golondrinas en las palmeras de la ciudad.
En cuanto a la literatura oral de origen mayanse, que se narra en
dos municipios de Escuintla, se puede señalar lo siguiente:
En Palín los contadores de historias o Aj Q'ijj llaman chimil sa' o
excremento de estrellas, a unas estrellitas que antes "cuando no
existía la maldad, bajaban a la tierra y al chocar se convertían en
monedas de plata, pero cuando apareció el mal dejaron de volverse
"bambas de plata" y se convirtieron en gusanos". Se cuenta también
que a las cuatro de la mañana se aparecen cuatro estrellas (Cruz
Chimil), que son las que guían a los cortadores de caña que bajan de
Palín a los ingenios de Escuintla a trabajar los cañaverales. Aquí
se narra también la leyenda del Tronchador, un "hombre malo" que
aparece en las veredas y caminos de la región, que mata a las
personas de susto, debido a lo diabólico de su aspecto.
En Palín existe un paso que se conoce como el puente del diablo.
Dice la gente que en ese lugar "pasaban cosas muy extrañas". Cerca
de ese lugar se guardaban las máquinas de "Caminos", que siempre se
encontraban en buen estado, pero muchas mañanas, los tractores
aparecían con "los dientes doblados" y las palas mecánicas cortadas
a la mitad. En el pueblo se aseguraba que era el diablo el que
llegaba por las noches a jugar con las máquinas y se escondía bajo
el puente para burlarse de los peones y capataces que se asustaban
mucho.
En este municipio existen leyendas de cerros encantados como el
Pan Tereekb'al o cerro Candelaria, el Saq Kyej (o cerro caballo
blanco), Pan K'ix che pak, o Pantiaguate, pequeña montaña donde
habita el Señor del Cerro. El más famoso es el Peñón de Palín, en
donde están refugiados todos los Señores de los Cerros que cuidan la
entrada a la región poqomam y cuando un avión los molesta mucho, los
señores sueltan a los colibríes para que se metan en los aviones y
los boten.
En Santa Lucía Cotzumalguapa, donde habitan herederos de la cultura
kaqchikel, predominan leyendas de los señores de los cerros, que son
los fieles cuidadores de las montañas y de los volcanes de
Escuintla. Así, en el Volcán de Pacaya mora Rajawal Juyú, dueño de
este gran cerro encantado. Se asegura también que el volcán siempre
lanzará humo, ceniza y fuego, porque "es muy bravo" y sólo se
calmará cuando vuelva Gukumatz y el Corazón del Cielo siembre maíz
en sus laderas.
Música
La música del departamento de Escuintla es muy rica en
tradiciones sonoras. No obstante, por el desarrollo industrial del
departamento, la música de la contracultura mexicana y
norteamericana se han impuesto sobre las de tradición oral.
Sin embargo, existen expresiones sonoras que se resisten a
desaparecer. En el municipio de Palín se ejecutan sones en marimba
sencilla, existen sones y toques de chirimía, tambor, pito y
tzijolaj.
En Santa Lucía Cotzumalguapa, son famosas las marimbas dobles que
dan conciertos en el quiosco del parque, en el atrio de la iglesia y
amenizan las fiestas civiles y sociales de la comunidad. En San
Vicente de Pacaya viven piteros y tamboreros muy apreciados por su
interpretación musical. Son contratados para ejecutar en diferentes
festividades patronales de los municipios de Escuintla e incluso en
Sacatepéquez.
En todos los municipios se reportan bandas militares que
acompañan las ceremonias civiles y las procesiones de Semana Santa.
No obstante la riqueza musical del departamento, en muni-cipios como
San José, Iztapa y Nueva Concepción, por proximidad al mar, a las
playas públicas y a las zonas agropecuarias, se han introducido
ritmos de música norteña y Tex -Mex para acompañar todas sus
actividades diarias y en particular las de esparcimiento.
Medicina tradicional
Por la cercanía del departamento de Escuintla a la Nueva
Guatemala de la Asunción, capital de la República, los centros de
salud resuelven en alguna medida los problemas sanitarios de la
población.
Sin embargo, en municipios y aldeas alejadas, y aún en la propia
ciudad de Escuintla, existen comadronas instruidas por los centros
de salud, para coadyuvar al parto y cuidado del niño. Son muy
requeridas estas "mujeres componedoras", como se les llama en Santa
Lucía Cotzumalguapa, Guanagazapa y Tiquisate.
En Palín, existen curanderas mujeres que usan hierbas medicinales,
aromas y hacen "lim- pias" contra la mala suerte, el mal de ojo, la
mollera caída y el mal de amor. En La Democracia, están los "hierberos",
que preparan tomas y perfumes con plantas secretas, de clara
herencia occidental, que curan todo tipo de males y enfermedades.
Estos perfumeros tradicionales de La Democracia son únicos en
Guatemala, ya que son casi alquimistas medievales por los
procedimientos técnicos utilizados.
En Nueva Concepción existen los "pegadores de huesos", que son muy
apreciados en todo el departamento para "arreglar" huesos dislocados
y quebraduras. Para curar aplican hierbas y movimientos heredados de
antiguos tiempos, lo que les permite colocar los huesos en su lugar
sin mayor problema. Son muy requeridos en las poblaciones de
Escuintla porque además "componen los huesos rotos" de los animales
domésticos, en especial perros (chuchos), así como vacas, caballos y
bueyes; particularmente en Siquinalá, en donde además existen brujos
y curanderos que hacen el bien y el mal, famosos en toda la costa
sur.
Por las características volcánicas del departamento, abundan las
aguas termales y medicinales, como las de Patul en la propia ciudad
de Escuintla, muy cerca de Plaza Palmeras. También se encuentran las
aguas de las Grutas de San Pedro Mártir en el municipio de
Escuintla.
Religión
La religión del departamento es muy variada, ya que existen
festividades católicas y una profusión de religiones cristianas
fundamentalistas. Dentro de la religiosidad popular, destacan muchas
festividades y ceremonias religiosas.
En todos los municipios destacan las festividades patronales, como
la del Puerto de San José, en donde la procesión del Patrón recorre
calles, plazas, playas e inclusive en algunas oportunidades ha
llegado al mar, donde es festejado por los pescadores con mucha
pólvora, alfombras de conchas marinas y flores. También es
esplendorosa la celebración del Santo Patrono en Palín, dedicada a
San Cristóbal, donde los "choferes" o conductores de automotores se
encargan de hacer alfombras, adornar sus vehículos con flores,
gusano de pino y acompañan a la procesión con gran cantidad de
pólvora.
Se cuenta en Palín que, como a San Cristóbal la iglesia lo sacó
del cielo y el santo no tenía donde vivir, le regalaron la ceiba de
la plaza para que hiciera su casa. Ese día cuentan, que han visto a
San Cristóbal sentado en la ceiba, "dándole airal Niño Dios con una
palmera".
Una de las festividades más esplendorosas de la región es la
celebración a la Virgen de Concepción, que se conmemora en el mes de
diciembre en Escuintla, Siquinalá, aldeas y caseríos próximos a los
ingenios de caña como el Baúl y los Tarros.
Las fiestas de Navidad son muy alegres y tradicionales en
Escuintla, particularmente en Tiquisate, en donde aún se hacen
nacimientos de grandes dimensiones, robos del Niño, Novenas a los
Reyes Magos y se celebran con gran alegría las posadas y la quema
del diablo.
En La Democracia se narra que el dos de enero, el Niño Dios se
para, para bajar del altar mayor de la iglesia y se va a "visitar
casa por casa los nacimientos de la población" y juega con los
pastores de barro. "Por eso es que a veces los nacimientos resultan
revueltos ese día" y como se afirma en Santa Lucía Cotzumalguapa,
"desaparece el niño de los nacimientos, no porque se lo hayan robado
sino porque se va a bañar al Río Agunarcito y a barranquear a las
montañas de La China o de Los Achiotes".
En San Vicente Pacaya, se cuenta que San Vicente Mártir está
amarrado por el Corazón de la Tierra al cráter del volcán, por eso
es que Dios castiga tanto "a los habitantes de la región y no apaga
el volcán".
En Iztapa cuentan que para el día de San Rafael Arcángel, han visto
un ángel que camina sobre las olas del mar con las alas extendidas.
Dicen que es San Rafael, que baja del cielo a bendecir las playas y
los bancos de peces.
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